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Articulo 2 Marzo Plazuelas

 

 

Entre 2012 y 2017, la población de Medellín cercana a cuatro estaciones de medición de calidad del aire, estuvo expuesta 2.593 veces a niveles de contaminación de material particulado de tamaño de 2.5 micras por encima del límite permisible (que era 50 mg /m3 para 24 horas).

Eso reveló el análisis de los datos de las estaciones Tanques de la Y de EPM en El Poblado, Museo de Antioquia, Universidad Nacional núcleo Cerro el Volador y UNE casa Yalta Poblado en Los Balsos.

Es uno de los resultados del proyecto de investigación Cuantificación Física y Económica del Impacto de la Contaminación Atmosférica en la Población de la Ciudad de Medellín, desarrollado por investigadores de la Universidad Nacional y la Contraloría General de Medellín, trabajo que tuvo un costo de 74 millones de pesos y que se hizo con base en la información suministrada por varias dependencias oficiales: Salud, Movilidad, Siata y Planeación.

Los investigadores principales fueron María Victoria Arias Gómez, máster de la Contraloría, y Sergio Orrego Suaza PhD y director del Instituto de Estudios Ambientales de la U. Nacional de Medellín.

La asesoría internacional estuvo a cargo del PhD Felipe Vásquez Lavin, de la Universidad del Desarrollo de Chile.

Y como coautores estuvieron Julio Humberto Arboleda Mejía y Horacio Augusto Moreno Correa, de la Contraloría.

Un estudio que miró además en la morbimortalidad por enfermedad respiratoria aguda (ERA), detallando barrios y sectores con mayor incidencia y su relación con el tráfico automotor, aunque el objetivo no era determinar cuántas personas podrían morir por esa causa. Sí se encontró que al año cerca de 600.000 consultas en los centros asistenciales se deben a esa afección respiratoria.

Y por primera vez para el país el estudio estableció el valor de la vida “que se interpreta como la disponibilidad a pagar por una reducción marginal en el riesgo de mortalidad”, dijo Orrego Suaza.

Otras excedencias

En cuanto a la calidad del aire, se halló, además, que en promedio en los seis años analizados la población de Medellín estuvo expuesta 1.984 veces a altos niveles de contaminación del PM10, por encima del límite permisible (100 microgramos/m3 para 24 horas), detectados en las estaciones San Antonio, Museo de Antioquia, Politécnico Jaime Isaza, Universidad Nacional Facultad de Minas y en el Instituto Tecnológico (ITM).

Tanto para las que miden PM 2,5 o PM 10 el comportamiento general de los promedios diarios y mensuales muestra un patrón bimodal. Cada año se presentan dos valores altos en las concentraciones, en el mes de marzo y en octubre.

Los niveles más altos de polución se presentan todos los días de lunes a viernes, entre las 5:00 a.m. y las 9:30 a.m. y entre las 4:00 p.m. y las 8:00 p.m., momentos en los cuales se empiezan y se terminan las diferentes jornadas laborales y escolares en el Valle de Aburrá.

Se halló que el parque automotor es el principal causante de las emisiones de los contaminantes PM10 y PM2.5 en el sur del Valle de Aburrá, y en el norte son las fuentes fijas o industriales (por fábricas en Bello, y en Barbosa).

La emisión de PM2.5 en el Valle de Aburrá es de 1.230 toneladas por año, provenientes de fuentes móviles y fijas, con una participación de 70% y 30% respectivamente.

Son los vehículos que usan diésel y los de mayor antigüedad los que más contaminan, aunque su número es bajo. Los de gasolina y modelos recientes presentan las menores emisiones.

El análisis estadístico identificó las cinco zonas más contaminadas: el Centro (comuna de la Candelaria, estaciones Museo de Antioquia y San Antonio), seguido del intercambio vial del Politécnico Jaime Isaza Cadavid en El Poblado, la Universidad Nacional Cerro el Volador, la comuna de Robledo y la comuna del Estadio.

En el estudio se tuvieron en cuenta 447.972 registros aportados por las ocho estaciones de monitoreo del aire en Medellín a octubre de 2017, de los cuales se utilizaron en el análisis 380.876, que se consideraron datos buenos y confiables.

La norma nacional fija desde julio pasado un máximo diario de 37 mg/m3 para PM 2,5 y 75 en el de 10 micras. El anual es de 25 y 50.

De la salud y el tráfico

La investigación analizó la información suministrada por la Secretaría de Salud de Medellín y los registros de las IPS desde 2012 al 2016 sobre consultas y muertes por ERA.

En esos años hubo 3.642.809, casos atendidos en los tres servicios (consulta externa, hospitalización y urgencias). Y la información de Secretaría de Salud, validada por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) mostró 22.922 casos de defunciones asociadas al ERA. El mayor número se dio en las comunas de Belén, Laureles y Estadio, seguidas por Doce de Octubre, Aranjuez, Manrique y La Candelaria (centro).

Los barrios con el mayor número de muertes están en zonas con más alto flujo vehicular o son barrios con líneas de origen destino muy altas con viajes. Es que el Centro recibe más de 1.200.000 viajes, la zona que más atrae visitantes cada día, seguida por El Poblado con entre 700.000 y 900.000 viajes día y luego Laureles-Estadio que recibe entre 400.000 y 600.000.

La mayor mortalidad se presenta en Laureles, seguido de Castilla y Prado.

Y aunque la investigación estudió el componente ecológico, es decir las zonas verdes y la conectividad ecológica, identificando 11 pulmones verdes, siendo el más grande el del Cerro El Volador, el objetivo no era establecer una correlación con la salud.

Es el valor de la vida

Los autores también estimaron el valor de una vida estadística (VSL en inglés), concepto que usan los economistas para representar el valor que tiene para la sociedad una pequeña reducción en el riesgo de muerte, valor que se expresa en términos monetarios.

Mediante modelos usados por entidades como el Banco Mundial estimaron que ese valor está entre 1,55 y 2.06 millones de dólares. Es lo que vale una vida en nuestro medio referente a posible mortalidad por el aire contaminado.

Queda pendiente para futuros estudios determinar, como lo hacen otras ciudades del mundo, saber cuál porcentaje de consultas respiratorias se deben al aire contaminado y cuántas muertes genera.

Y qué más debe hacerse para reducir este mal.

 

 

Fuente: El Colombiano